Medicentro 2011;15(2)
HOSPITAL UNIVERSITARIO
“DR. CELESTINO HERNÁNDEZ ROBAU”
SANTA CLARA, VILLA CLARA
CARTA AL EDITOR
UN LLAMADO DE ALERTA
SOBRE
Por:
Dr. Fernando Aparicio Martínez
______________
Especialista
de II Grado en Medicina Interna. Hospital Universitario “Dr. Celestino
Hernández Robau”. Santa Clara, Villa Clara. Profesor Auxiliar. UCM-VC.
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Descriptores
DeCS: HISTORIA CLINICA DEL
PACIENTE |
Subject headings: MEDICAL RECORDS |
Señor Editor:
En uno de los textos del Profesor Raimundo Llanio1
de hace casi tres décadas, el propio autor señalaba en su prólogo que: “… la
historia clínica es el más apreciado documento del archivo del hospital, del
policlínico o del consultorio médico”. En esa monografía, se brinda una guía
para la obtención correcta de los datos con los que se estructura la historia
clínica en la atención primaria, y en otro capítulo se refiere a ese documento
en la atención secundaria. Contiene, además, una valiosa y vigente información
en su primer capítulo de generalidades, sobre todo en lo que se refiere a la entrevista médica, resúmenes del examen
físico, general, regional y por
sistemas, y se destaca el dirigido a la
semiotecnia del sistema nervioso. Contiene, finalmente, un importante glosario
de términos más usados y una tabla de valores
útiles en clínica. Lamentablemente, a pesar de su total vigencia, ese manual no ha sido reproducido
en estos años.
Con esa monografía y los textos básicos de propedéutica,
muchos aprendimos a realizar historias clínicas, que eran orientadas y supervisadas
de manera sistemática por los profesores; también se ha insistido siempre en el hecho de que las evoluciones deben reflejar el estado real del enfermo2,
y en los comentarios se debe destacar
cualquier aspecto de interés en el
pronostico del paciente, las investigaciones a realizar, los cálculos de
los medicamentos, las opiniones de los interconsultantes, en fin, todo cuanto
acontece con relación al enfermo. Realizar
historias clínicas3 y evoluciones de calidad tiene tanta importancia
en la atención primaria como en la secundaria, con las diferencias y
particularidades de ese documento en cada uno de esos niveles de atención4.
Lo cierto es que estamos observando, desde hace ya algunos
años, un progresivo abandono de la historia clínica, pues
en muchas ocasiones no se le exige su presentación al paciente, cuando
este asiste a la consulta en cualquier nivel de
atención. Esto quiere decir que se valora al enfermo sin dejar constancia de ese importante acto,
en el cual a veces se hace un nuevo diagnóstico, se realizan cambios de
tratamiento o se debe comentar el resultado de una investigación. Cuando se le
pregunta al paciente por qué su historia no
está actualizada, precisamente responde que no se la piden o que no llegan a
utilizarla cuando la presentan. En la práctica médica diaria esto crea serios
problemas de información y, por consiguiente puede dar lugar a que se indiquen
investigaciones que son innecesarias, a errores de diagnóstico5 y a
conductas inadecuadas.
Toda la información obtenida con exactitud en la entrevista
médica debe ser registrada6: “….en un documento llamado Historia
Clínica, que adquiere un valor asistencial, docente, investigativo,
administrativo, legal y de control de la calidad de la asistencia, trascendental”.
La medicina clínica, que surgió en el siglo XVIII y que deslumbró a Rodríguez
Rivera7 a su llegada al “Hospital Calixto García” en los años 40, no
merece, ni puede ser abandonada.
Los logros de la medicina familiar y de la salud en Cuba, en
sentido general, deben ser preservados. La historia clínica desempeña un papel
fundamental en la calidad de la atención
médica, y es vital en la interrelación entre los diferentes niveles de
atención. No se debe violar el método clínico que nos aproxima al diagnóstico,
porque precisamente nos acerca al hombre enfermo.
Considerando esta revitalización que se lleva a cabo
con el método clínico8, la
historia clínica debe ocupar el lugar que le ha correspondido siempre,
como elemento esencial en la atención médica.
No hay justificación alguna para no reflejar con calidad la evaluación que se
le hace a un paciente; no es admisible “no tener tiempo para escribir”. La
paciencia que mostraba Hipócrates hace siglos para atender a sus
enfermos debe ser imitada en nuestros días9. No podemos obviar nuestros deberes y obligaciones, que en el
caso que nos ocupa son sencillamente violaciones, ni olvidar lo que sí
enseñaron tantos profesores10.
Referencias
bibliográficas
1.
Llanio Navarro R, Fernández Mirabal
JE, Fernández Sacasa JA. Historia
clínica. La mejor arma del médico en el diagnóstico de las enfermedades.
2. Aparicio Martínez F. Guía para el interrogatorio en la
historia clínica. La evaluación de los síntomas. Medicentro Electrónica
[Internet]. 2008 Oct- Dic [citado 9 Mar 2009];12(4):[aprox. 6 p.]. Disponible
en: http://medicentro.vcl.sld.cu/paginas%20de%20acceso/Sumario/ano%202008/v12n4a08/guia27.htm
3. Aparicio Martínez F, Castillo García
I, Cairo Sáez G, Aparicio Suárez JL. La historia clínica. Vigencia y
deficiencias. Medicentro Electrónica [Internet]. 1998 [citado 18 Jun
2009];2(n.esp.): [aprox. 5 p.]. Disponible en:
http://medicentro.vcl.sld.cu/paginas%20de%20acceso/Sumario/ano%201998/especial/historiaclinica.html
4.
Cuba.
Ministerio de Salud Pública. Nuevo reglamento general de hospitales.
5.
Capurro
D, Gabriel Rada G. El proceso diagnóstico. Rev Med Chile. 2007;135:534-8.
6.
Roca
Goderich R.
7.
Rodríguez
Rivera L. La clínica y su método. Reflexiones sobre dos épocas. Madrid: Díaz
Santos; 1999.
8. Corona Martínez LA. El método clínico como método de enseñanza
en la carrera de medicina. Medisur. 2009;7(6):23-5.
9. Moreno MA.
http://www.sld.cu/sitios/medicinainterna
10. Vidal Ledo M, Fernández
Sacasas JA. La enseñanza de la clínica. Reflexiones sobre el tema. Educ Méd
Super [Internet]. 2005 [citado 20 Feb 2009];19(2):[aprox. 10 p.]. Disponible en:
http://www.vs.sld.cu/revistas/ems/vol19
2 05/emssu205.htm
Recibido: 5 de octubre de 2010
Aprobado: 23 de noviembre de 2010
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