Medicentro 2011;15(2)
HOSPITAL PEDIÁTRICO UNIVERSITARIO
“JOSÉ LUIS MIRANDA”
SANTA CLARA, VILLA CLARA
INFORME DE CASO
QUISTE PANCREÁTICO VERDADERO EN LA NIÑEZ
Por:
MSc. Dra.
Neicy María Hernández Fernández1, MSc. Dr. Tomás Enrique Mederos
Guzmán2 y Dr. Manuel Alejandro Alvaredo Soria3
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1.
Especialista
de I Grado en Cirugía Pediátrica. Máster en Atención Integral al Niño. Hospital
Pediátrico Universitario “José Luis Miranda“. Santa Clara, Villa Clara. Instructor.
UCM-VC.
2.
Especialista
de II Grado en Cirugía Pediátrica. Máster en Atención Integral al Niño.
Hospital Pediátrico Universitario “José Luis Miranda“. Santa Clara, Villa
Clara. Profesor Auxiliar. UCM-VC.
3.
Residente
de tercer año de Cirugía Pediátrica. Hospital Pediátrico Universitario “José Luis
Miranda“. Santa Clara, Villa Clara. e-mail: cecilia@capiro.vcl.sld.cu
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Descriptores
DeCS: QUISTE PANCREATICO/etiología |
Subject headings: PANCREATIC CYST/etiology |
Las afecciones del páncreas que requieren intervención
quirúrgica son raras en pediatría. La mayoría de las lesiones quísticas del
páncreas toman la forma de pseudoquistes, y ocupan el 75 % de estas. Los
pseudoquistes se diferencian de los quistes verdaderos por no tener una
cubierta de epitelio sino un tejido de granulación, y antecedentes de lesión
pancreática. Los quistes pancreáticos verdaderos son lesiones infrecuentes, tanto
en adultos como en niños, ocurren sin antecedentes de afección pancreática y
tienen una cubierta epitelial, generalmente no producen síntomas y signos hasta
que toman grandes dimensiones y comprimen a órganos vecinos. Pueden tener
varias causas e incluso formar espectros de otras enfermedades. El diagnóstico
debe realizarse lo antes posible y, por lo general, el tratamiento consiste en
la cirugía de la lesión.
Presentación del paciente
Paciente masculino de dos años de edad, de procedencia
rural, resultado de un embarazo con alto riesgo obstétrico por hipertensión
arterial e infección vaginal, parto distócico por cesárea, con buen peso al
nacer, sin complicaciones posnatales. A los ocho meses de edad, en un examen
físico habitual, se le palpó una tumoración abdominal movible en el flanco
izquierdo; se le realizó un ultrasonido abdominal que informó imagen sugestiva
de un linfangioma quístico del mesenterio. El paciente continuó con seguimiento
médico y mediante una ultrasonografía se comprobó, al examen físico, que la
tumoración había crecido, que era movible, no dolorosa, que ocupaba el
hipocondrio y el flanco izquierdos (Fig 1), de consistencia dura, regular, de
aproximadamente
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Fig 1 Se observa imagen ecolúcida
de 44 x |
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Fig 2 Tomografía
preoperatoria donde aparece imagen hipodensa posterior al estómago y al páncreas,
multitabicada, que se extiende a hemiabdomen izquierdo. |
Se realizaron los siguientes análisis complementarios:
Hemoglobina:
132 g/l
Leucograma: 9, 6 x 109
Plaquetas: 300 x 109
Neutrófilos: 0,25
Tiempo de coagulación: 7 min
Linfocitos: 0,71
Tiempo de sangrado: 1min Eosinófilos: 0,04
Se decidió realizar tratamiento quirúrgico; al acceder a la
cavidad abdominal mediante incisión subcostal izquierda, se visualizó una masa
quística en la trascavidad de los epiplones que se nutría de una rama de la
arteria esplénica; se hizo la exéresis de la masa tumoral que tenía su origen
en la cola del páncreas (Fig 3). El paciente evolucionó sin complicaciones en
la sala de cirugía y se le dio el alta a los cinco días.
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Fig 3 Origen de la masa tumoral en la cola del páncreas |
En el informe anatomopatológico (biopsia 191) se describe:
Estudio macroscópico: Masa de tejido polilobulada renitente, grisácea, con un peso
de 240 g y medida de 10,5 x 6 x 4,5 cm; al abrirlo dejó escapar 150 ml de líquido
de color cetrino, paredes internas lisas tabicadas con pequeñas formaciones
quísticas de contenido seroso. Estudio microscópico: Quiste pancreático
verdadero glandular de tipo cistadenoma seroso (Fig 4).
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Fig 4 Quiste pancreático verdadero
glandular de tipo cistadenoma seroso (biopsia 191). |
Comentario
Los quistes pancreáticos verdaderos son anomalías infrecuentes
en la niñez, lo que en este caso hizo pensar, primero, que se trataba de un
linfangioma quístico del mesenterio. Los quistes pancreáticos verdaderos se
clasifican en: congénitos o adquiridos, de retención, de duplicación y
parasitarios, y en tumores quísticos. Los quistes congénitos verdaderos son
infrecuentes; en la literatura consultada hasta el 2007 solo se han informado 26
casos; estos quistes, cuando se manifiestan, producen síntomas antes de los dos
años, generalmente1; estos pueden ser uniloculares o multiloculares
y pueden ocurrir aislados o con quistes en otros órganos. Pueden asociarse a la
enfermedad de Von Hippel-Lindau, la cual se caracteriza por presentar quistes
cerebelosos hereditarios, hemangiomas de la retina y quistes del páncreas y
otros órganos; se asocian también al síndrome de Beckwith-Wiedemann, y a la enfermedad
poliquística renal1,2. En nuestro caso, no se identificó alguna otra
enfermedad asociada. Desde el punto de vista embriológico, existe la teoría de
que se originan por secuestro de los conductos pancreáticos primitivos.
Contienen líquido turbio de color pajizo con niveles normales de enzimas
pancreáticas. Por lo general, se encuentran en la parte distal del páncreas y
son susceptibles a la resección local con un margen de tejido pancreático
normal1,3,4. Los quistes adquiridos están rodeados por un epitelio
de tejido acinar y son más comunes en el cuerpo y en la cola del páncreas;
pueden lograr grandes dimensiones y contener un líquido amarillo turbio estéril
con poca actividad enzimática2-5. Los quistes de retención también
son adquiridos, parecen ser producidos por ectasia de los conductos
pancreáticos; estos contienen un líquido
rico en enzimas pancreáticas. Los quistes de duplicación se producen por la
posibilidad de que las duplicaciones congénitas del intestino queden
secuestradas dentro del páncreas1,4,5. Los quistes parasitarios son
producidos por equinococos y se conocen como
quistes hidatídicos2-6. Los tumores quísticos del páncreas
representan el 1 % de los tumores pancreáticos y el 15 % de las lesiones
quísticas pancreáticas; son muy raros en la niñez y presentan dos formas
principales: los cistadenomas serosos y los tumores mucinosos.
Los cistadenomas serosos son tumores multiloculados y
microquísticos, casi siempre pequeños y sin potencial maligno, representan del
25 al 30 % de los tumores quísticos, del 60 al 70 % predominan en mujeres
alrededor de los 65 años con rango de edades entre los 35 y los 90 años. Pueden localizarse en cualquier parte del
páncreas, con predominio en la cabeza. Su diámetro varía entre 1 y
Los tumores mucinosos (sean cistadenomas o
cistadenocarciomas) están integrados por quistes más grandes llenos de material
mucinoso espeso; el otro tipo lo ocupan las neoplasias intraductales papilares
mucinosas. Los quistes mucinosos representan el 80 % de las neoplasias
quísticas mucinosas, y se localizan en el cuerpo y en la cola del páncreas; al
corte, pueden ser uni- o multiloculados, poseen un elevado potencial
premaligno, incluso pueden ser malignos en el momento del diagnóstico, por lo
que deben ser resecados, ya que pueden crecer y alcanzar dimensiones
importantes2,8,9. Los tumores serosos pueden dejarse, si no inducen
síntomas obstructivos; los mucinosos deben extirparse completos, incluida la
cápsula periquística, ya que hay recurrencia carcinomatosa de los cistadenomas
mucinosos9,10. En este caso, resultó imposible realizar la
diferenciación macroscópica específica de la causa del quiste pancreático; se
realizó resección quirúrgica, con revisión ganglionar local, según el
procedimiento propuesto por Miyano y Heij; otros, como Vitaly, no hacen
comentarios sobre la revisión de los ganglios peripancreáticos1,2,8.
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Recibido: 8 de mayo de 2010
Aprobado: 17 de noviembre de 2010
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