Medicentro 2011;15(2)
HOSPITAL UNIVERSITARIO
“ARNALDO MILIÁN CASTRO”
SANTA CLARA, VILLA CLARA
INFORME DE CASO
PIOMIOSITIS ESTAFILOCÓCICA. PRESENTACIÓN DE UN PACIENTE
Por:
MSc. Dr.
Gilberto García Puentes1 y MSc. Dr. Ángel Isern Menéndez2
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1.
Especialista
de I Grado en Medicina General Integral y en Gerontogeriatría. Máster en
Longevidad Satisfactoria. Policlínico Comunitario “XX Aniversario”. Instructor.
UCM-VC. e-mail: gilbgp@.capiro.vcl.sld.cu
2.
Especialista
de I Grado en Administración de Salud y en Gerontogeriatría. Máster en
Longevidad Satisfactoria. Hospital Universitario “Arnaldo Milián Castro”. Santa
Clara, Villa Clara. Servicio de Geriatría. Asistente. UCM-VC. e-mail: angelim@hchr.vcl.sld.cu
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Descriptores DeCS: MIOSITIS/diagnóstico ABSCESO/diagnóstico INFECCIONES
BACTERIANAS/diagnóstico INFECCIONES
ESTAFILOCÓCICAS/diagnóstico |
Subject headings: MYOSITIS/diagnosis ABSCESS/diagnosis BACTERIAL INFECTIONS/diagnosis STAPHYLOCOCCAL
INFECTIONS/diagnosis |
La piomiositis es una infección bacteriana primaria aguda
del músculo esquelético, caracterizada por la formación de abscesos musculares
únicos o múltiples en el interior del músculo; puede englobar, además, las
infecciones originadas por heridas penetrantes o por extensión de infecciones
desde tejidos vecinos, úlceras de decúbito u otros focos infecciosos conocidos
(piomiositis secundaria)1-5.
En las regiones tropicales, la piomiositis es una enfermedad
relativamente frecuente en varones sanos, entre los 2 y 5 años de edad y entre
los 35 y 40, mientras que en los países de clima templado la mayor parte de los
casos ocurren en adultos, de los cuales un 60 % están inmunodeprimidos4
y es poco frecuente su presencia en la población adulta mayor5.
La piomiositis aparece principalmente en músculos grandes,
como los cuádriceps femorales, los glúteos y el psoas ilíaco. Se cree que el
músculo se infecta durante una bacteriemia en pacientes con daño muscular previo,
con afectación de los mecanismos de defensa o ambos4-6. La
alteración de la vascularización del músculo provocada por la diabetes se ha
descrito también como un factor local que aumenta el riesgo de piomiositis7.
Por otra parte, la infección por VIH, las neoplasias hematológicas, la
neutropenia y el tratamiento crónico con corticoides son factores que alteran
los mecanismos generales de defensa del paciente, y elevan el riesgo de
piomiositis5. Por último, el ejercicio físico excesivo y
los traumatismos musculares directos también se consideran factores
predisponentes que contribuyen a la infección, pero que por sí solos no son
suficientes para su desarrollo4. El microorganismo aislado con más
frecuencia es el Staphylococcus aureus (75-95%)4,7, le sigue el
Streptococcus pyogenes (5%)5.También se han aislado microorganismos
anaerobios y hongos7.
Las manifestaciones clínicas de la piomiositis siguen un
curso típicamente subagudo, por lo que los pacientes buscan asistencia médica
al quinto o sexto día del inicio del cuadro por término medio3,4. La
enfermedad clásicamente se divide en tres etapas: infección muscular difusa,
formación de abscesos y sepsis1-3,4,5,7.
El diagnóstico diferencial incluye osteomielitis, trombosis
venosa profunda, celulitis, hematoma, tumores malignos, sinovitis, artritis
séptica, y en la piomiositis del psoas ilíaco, apendicitis, diverticulitis y
otras causas de peritonitis2,8,9.
El diagnóstico se realiza por sospecha clínica y estudios
analíticos y microbiológicos. Los hemocultivos son positivos en el 35 - 57 % del
total de los casos, pero en las piomiositis tropicales solo en un 5 %. El
diagnóstico definitivo se obtiene mediante el cultivo del material aspirado del
músculo. Como pruebas de imagen, se
utilizan la ecografía y la tomografía axial computarizada que muestran un
aumento del tamaño muscular con área de menor señal que sugiere la
presencia de colecciones líquidas; en la
secuencia de la figura 2 se delimitan bien los abscesos1,2,7.
El tratamiento dependerá de la fase en que se encuentre la
infección en el momento del diagnóstico. Inicialmente, la infección local
difusa puede tratarse exclusivamente con antibioticoterapia endovenosa, según
la tinción de Gram del contenido del absceso y el antibiograma. La doxiciclina
es el antibiótico de elección5,7,8. Pero cuando el absceso ya está
formado en el momento del diagnóstico, el tratamiento indicado es el drenaje
quirúrgico de la lesión5. En nuestro caso, el tratamiento con
antibioticoterapia limitado fue eficaz. El pronóstico suele ser bueno, aunque
puede haber recidivas, y esto está relacionado con el momento del diagnóstico.
En este trabajo se presentan las características clínicas y la
conducta seguida en un paciente estudiado en el servicio de Geriatría del
Hospital Universitario “Dr. Celestino
Hernández Robau” de Santa Clara, que por
su escasa frecuencia en los ancianos es de gran importancia.
Presentación
del paciente
Mujer de 61 años de edad con antecedentes de diabetes no
insulino dependiente desde hace diez años, controlada con hipoglucemiantes orales;
además, presenta hernia discal cérvico-lumbar, fibromialgias de varios años de
evolución y dolores óseos y musculares generalizados; le realizan un bloqueo
epidural en la región lumbar en L2-L3. Después del procedimiento, la paciente
comienza con febrícula (37,50C) acompañada de escalofríos y dolor en
la parte alta del hemitórax derecho de carácter mecánico. Siete días después
comenzó con tumefacción, calor y dolor en el hemitórax derecho con fiebre de
A la exploración física se encuentran: hombro derecho
doloroso que limita su movilidad; sobre
la musculatura pectoral se observó inflamación y enrojecimiento, y se palpó una
tumefacción de consistencia elástica, muy dolorosa con la presión superficial y
con la movilización del tronco y de la
extremidad superior derecha, de bordes mal definidos que no parecía adherida a
planos profundos.
En las pruebas de laboratorio se destacaba: Leucocitosis de
17,3 x 109 y 89 % de neutrófilos. El resto de los exámenes fueron
normales.
Se realiza radiografía de tórax que mostró un aumento de
densidad homogénea en la porción superior del hemitórax derecho, y una radioopacidad
asimismo homogénea, bien definida y de forma redondeada, que sugería una masa pulmonar,
en una localización aparentemente parahiliar, pero que no se identificaba en la
proyección lateral.
Se realizó una tomografía axial computarizada (TAC) que
mostró con claridad la afectación muscular, y un engrosamiento muscular
importante del pectoral mayor derecho, con pequeña colección de
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Fig 1Tomografía axial computarizada (TAC) torácica que muestra una
imagen de aumento de tamaño del pectoral mayor derecho. |
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Fig 2
Resonancia magnética torácica corte axial T1: Se observa
un engrosamiento muscular importante del pectoral mayor derecho, con
pequeñas colecciones en profundidad. El realce inflamatorio se extiende a la
articulación esternoclavicular. |
Se realizó punción-aspiración, sin obtención de líquido. En
los hemocultivos se aisló un Staphylococcus aureus sensible a la ceftriaxona. Ante
estos hallazgos, se estableció el diagnóstico de piomiositis estafilocócica del
pectoral mayor derecho, secundaria a
bacteriemia tras infiltración epidural. Se inició tratamiento antibiótico con
ceftriaxona intravenosa durante 19 días y posteriormente tratamiento oral hasta
completar un mes y medio, con resolución completa del cuadro y sin ningún tipo
de secuelas.
Comentario
La piomiositis, aunque no supone porcentajes elevados de
ingresos y frecuencias en nuestro país, como los descritos en otras regiones,
no es una entidad excepcional y frecuente en el adulto mayor, por lo que debe
prestarse atención a esta población. La literatura plantea que las
localizaciones más frecuentes de la piomiositis son en muslo (cuádriceps), nalgas
(glúteos) y tronco (psoas, músculo piriforme)5,9, en este caso la
ubicación fue en el pectoral mayor; en la paciente concurrieron al menos tres
de los citados factores predisponentes de la enfermedad2,5,9: la
alteración local de la estructura muscular provocada por la fibromialgias, la
punción epidural, la diabetes y el esfuerzo físico.
En el caso de los pacientes diabéticos, se desarrollan
alteraciones musculares y circulatorias que, junto con la disfunción de los
granulocitos y el deterioro de la inmunidad celular, aumentan el riesgo de
infección muscular5; hay que alertar sobre el posible incremento de esta
infección en el colectivo de pacientes diabéticos que presentan factores
predisponentes, como son: polineuropatías, artralgias, mialgias, frecuentes
bacteriemias y antecedentes traumáticos e infecciosos, que al persistir, pueden
provocar la colonización de un Staphylococcus aureus.
Por otro lado, su posible confusión con una artritis séptica
y el amplio uso de los antibióticos que se realiza en nuestro país, puede
originar que muchos enfermos evolucionen favorablemente al tratamiento
antibacteriano, sin una identificación precisa del proceso clínico. La evolución
clínica de este cuadro, como lo realizó esta paciente, es habitualmente
favorable, y se resolvió con antibioticoterapia; solo en algunos casos,
especialmente en aquellos en los que el tratamiento es tardío, es preciso
realizar la intervención quirúrgica10.
Referencias bibliográficas
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Recibido:
22 de octubre de 2010
Aprobado:
27 de enero de 2011
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