Consideraciones sobre la psicología social comunitaria con una visión marxista en la atención primaria de salud

Artículo de Revisión

 

Consideraciones sobre la psicología social comunitaria con una visión marxista en la atención primaria de salud

 

Considerations on community social psychology with a Marxist perspective in primary health care

 

 

Jesús Alejandro Castro Martínez1* https://orcid.org/0000-0003-0612-1711
Liena González Lorenzo2 https://orcid.org/0000-0003-0064-1388
Leiny González Lorenzo1 https://orcid.org/0000-0003-3868-6127

1Universidad Central Marta Abreu de las Villas. Cuba.
2Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología. Villa Clara. Cuba.

 

*Autor para la correspondencia: Correo electrónico: jecmartinez@uclv.cu

 

 


RESUMEN

Introducción: la psicología social comunitaria toma a la comunidad como su objeto de estudio particular. En esta revisión teórica de la psicología social comunitaria, se mostraron las consideraciones desde una visión marxista, las cuales facilitaron investigaciones de problemáticas sociales en la atención primaria de salud.
Objetivo: implementar programas para promover estilos de vida saludables y la prevención de enfermedades en las comunidades, mediante los aportes del marxismo.
Métodos: se realizó una revisión bibliográfica sistemática sobre el tema. Para la recolección de los datos se elaboró una ficha instructiva y para el tratamiento de estos se aplicó un análisis de contenido de tipo directo.

Conclusiones: las consideraciones sobre la psicología social comunitaria permitieron, desde lo teórico, realizar aportes en el trabajo interventivo en la comunidad, para que la atención primaria de salud pueda dar respuesta a problemas sociales y sanitarios, y contribuyeron a la promoción de conductas saludables y la prevención de enfermedades.

DeCS: psicología social; atención primaria de salud.


ABSTRACT

Introduction: community social psychology takes the community as its particular object of study. The considerations were shown from a Marxist perspective in this theoretical review of community social psychology, which will facilitate investigations of social problems in primary health care.
Objective: to implement programs for promoting healthy lifestyles and disease prevention in communities through the contributions of Marxism.
Methods: a systematic bibliographic review on the subject was carried out. An instructive card was elaborated for data collection and a direct content analysis was applied for their processing.
Conclusions:
the considerations on the social community psychology allowed, from the theoretical point of view, to make contributions in the intervention work in the community; that primary health care can respond to social and health problems; and contributed to the promotion of healthy behaviors and disease prevention.

DeCS: psychology, social; primary health care.


 

Recibido: 8/05/19

Aprobado: 10/09/19

 

 

INTRODUCCIÓN

El proceso de formación y desarrollo de la psicología social marxista partió de la concepción materialista de la historia desarrollada por Marx y Engels. En la obra de estos autores se formuló una concepción científica de desarrollo de la sociedad, y se estableció una adecuada relación dialéctico-materialista entre el ser social y la conciencia social.

A partir de estos fundamentos fue posible la comprensión de las bases teóricas metodológicas de la ciencia sociopsicológica, y el análisis de los fenómenos de la psicología social en las diferentes clases de la sociedad. Al descubrir el carácter objetivo de la esencia humana, el marxismo reveló el carácter objetivo de lo subjetivo, de lo psíquico, de la conciencia, que a su vez establece como un producto social, de la cultura, de la educación, de las influencias familiares y grupales, entre otras.

Un aporte teórico importante a la psicología social, desde la perspectiva marxista, lo realizó Lev Vygotsky,(1,2) quien asumió de forma explícita una filosofía como la base de sus construcciones teóricas. Entre sus contribuciones a la psicología social no se limitó a señalar que existen determinantes sociales y culturales que influyen en la génesis de los procesos psíquicos superiores, sino que afirmó que tanto la conciencia como los procesos mentales que la acompañan, son en esencia, procesos histórico-sociales, mediados simbólicamente.

En otro sentido, la psicología social es una de las teorías dentro del movimiento latinoamericano, que se deriva de los problemas de la realidad social, que utiliza críticamente las teorías y metodologías existentes y la enriquece con el quehacer psicosocial. La contribución principal de los referentes teóricos latinoamericanos a la psicología social se refleja en la psicología social comunitaria, que retoma a la comunidad como elemento consustancial a la construcción de una forma de subjetividad social que se constituye en su objeto de estudio particular.(3)

Se asume la comunidad como un grupo social que interviene en los procesos sociales e individuales, y los constituye en espacios socializadores. Desde esta perspectiva, lo comunitario está constituido por variables esenciales en la atención primaria de salud.

Por tal motivo, es imprescindible entender la comunidad como el grupo social que comparte un espacio, en el que la participación y la cooperación de sus miembros posibilitan la elección consciente de proyectos de transformación, que están dirigidos a la solución gradual y progresiva de contradicciones potenciadoras de autodesarrollo.(4)

Estos referentes permiten comprender cómo los fundamentos marxistas predominan en el sistema de salud cubano. Según Álvarez Sintes, en la atención primaria de salud se encuentran procederes y servicios de promoción, prevención, curación y rehabilitación, así como la protección de grupos poblacionales específicos y la atención de problemas de salud con las tecnologías apropiadas, dirigidas a la persona, la familia, la comunidad y el medio, que representa el primer nivel de contacto del sistema nacional de salud con los individuos, la familia y la comunidad.

Mediante la atención primaria de salud se realiza una intervención activa en la comunidad y se buscan soluciones a los problemas y necesidades sanitarias.(5,6,7,8) Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo implementar programas para promover estilos de vida saludables y la prevención de enfermedades en las comunidades, mediante los aportes del marxismo.

 

MÉTODOS

Se aplicó una revisión bibliográfica sistemática sobre la literatura clásica existente relacionada con el tema,(9) que permitió la reflexión desde una visión marxista. Se revisaron libros y publicaciones periódicas de autores nacionales y extranjeros indexadas en diferentes bases de datos. Se emplearon como palabras claves para la búsqueda de la información las siguientes (en español e inglés): psicología social comunitaria, atención primaria de salud, subjetividad social, intervención comunitaria, promoción de salud y prevención de enfermedades. Para la recolección de los datos se elaboró una ficha instructiva; el tratamiento de los datos se realizó mediante el análisis de contenido de tipo directo, lo que permitió actualizar teóricamente la temática que constituye un referente útil a los profesionales de la salud desde la óptica de las ciencias sociales.

 

DESARROLLO

Visión desde la psicología marxista

Las teorías de Carl Marx sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases. Fue muy crítico de la forma socio-económica vigente de la sociedad: el capitalismo, porque afirmaba que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción para su propio beneficio. También teorizó que inevitablemente se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas, que lo llevarían a su reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social: el proletariado. Además, planteó que la esencia del hombre está en el conjunto de sus relaciones sociales.(10,11)

En el estudio de las ciencias sociales y médicas, resulta de vital importancia las referencias a la obra de Carl Marx, no solo por el impacto en su pensamiento, sino por la relevancia de sus ideas en el análisis psicosociológico de los procesos mentales y de la acción social en la salud pública. Además, en el proceso de formación de la conciencia, Marx no olvida la importancia del lenguaje como conciencia práctica, al analizar este como producto social, y como miembro de la sociedad el individuo adquiere los parámetros de su conciencia.

El marxismo en la Unión Soviética no tuvo una influencia inmediata en el desarrollo de una concepción cultural de la psique, concretada en la reflexología pavloviana de esa época. En este proceso de reconstrucción aparecieron dos ideas que tuvieron impacto en el desarrollo de la psicología: el desarrollo de las funciones psíquicas en la actividad y la idea de la mediatización de las funciones psicológicas superiores por los signos. Estas ideas fueron esenciales en la comprensión del carácter cultural e histórico del psiquismo humano, estudiadas por Vygotsky y Rubinstein.(12)

Se destaca el siguiente planteamiento: «La actividad humana, el ser social, determina la conciencia social»; desde el punto de vista de los autores de este artículo esta idea reviste un aporte importante al campo de las ciencias sociales, la psicología social y en la atención primaria de salud para la educación sanitaria. Además, en el proceso de formación de la conciencia Marx no olvidó la importancia del lenguaje como conciencia práctica, al analizar el lenguaje como producto social y como miembro de la sociedad en la que el individuo adquiere los parámetros de su conciencia.

Lev Vygotsky hizo un aporte teórico importante a la psicología social desde la perspectiva marxista, pues asumió de forma explícita una filosofía como la base de sus construcciones teóricas, y aunque sus investigaciones estuvieron más vinculadas a la psicología evolutiva su obra tuvo un carácter psicosocial. Cualquier estudio del comportamiento humano, que no tuviera en cuenta la conciencia no podría ser científico, la psique, nos dice «no existe fuera del comportamiento, lo mismo que esta no existe sin aquella».(2,13)

Vygotsky consideraba que era posible un análisis objetivo, tanto de la conciencia, como de los procesos mentales superiores, lo que contribuyó metodológicamente en el avance del campo de la cognición y el lenguaje. Además, incorporó a la psicología el concepto de actividad, derivado del pensamiento marxista, ya que para Vygotsky el objeto de la psicología es el estudio de la génesis de la conciencia y de los procesos mentales superiores.

La obra de Lev Vygotsky aportó a la psicología social la idea de que el desarrollo de los humanos únicamente puede explicarse en términos de interacción social. El desarrollo consiste en la interiorización de instrumentos culturales (como el lenguaje), los que pertenecen al grupo humano que transmite sus productos culturales a través de la interacción social. Entre sus contribuciones a la psicología social no se limitó a señalar que existen determinantes sociales y culturales que influyen en la génesis de los procesos psíquicos superiores, sino que afirmó que tanto la conciencia como los procesos mentales que la acompañan, son en esencia, procesos históricos-sociales, mediados simbólicamente.(1)

Planteó que la conciencia surge en la comunicación con otros, por tanto, es una experiencia socializada. Esta idea Vygotsky la expresó en La ley general del desarrollo de las funciones mentales superiores, en 1930. Para entender el desarrollo de las funciones psicológicas mentales superiores, es necesario conocer el fenómeno psíquico de «internalización» del sujeto, cuyo proceso de autoformación se constituye a partir de la apropiación gradual y progresiva de una gran diversidad de operaciones de carácter sociopsicológico, conformado a partir de las interrelaciones sociales y en general de mediación cultural. La internalización se manifiesta en un progresivo control, regulación y dominio de sí mismo, conducta que se evidencia en el ámbito sociocultural; de ahí su aporte a una visión marxista de la psicología social.

Otra contribución de Vygotsky es el concepto de «experiencia duplicada», que se utiliza para explicar el origen de la conciencia, cuando hace referencia a la capacidad del ser humano de reproducir mentalmente la secuencia de actos que va a culminar en una actividad, antes de haberla realizado; dicha capacidad implica una adaptación activa al medio social y no una respuesta pasiva como en los animales.(1,10,13) Los autores consideran que la visión general de Vygotsky está muy comprometida con su concepto de «situación social del desarrollo», comprendido como sistema de significados y sentidos subjetivos, que se expresa de forma simultánea, donde se implican la historia, su forma de acción y de organización. Estas ideas desplazan el estudio del sujeto hacia diferentes escenarios de la vida social, y se acompañan por una producción de significados y sentidos subjetivos. Estos representan una relación e integración compleja de la personalidad, en los diferentes momentos de la acción del sujeto.(14,15)

Vygotsky tenía una representación clara del carácter social e histórico de la personalidad humana, y la representaba como un momento importante de sentido subjetivo. Además, una de sus contribuciones destacadas a la psicología social está relacionada con el planteamiento de la vivencia como unidad de la situación social de desarrollo, lo cual se entiende como la relación afectiva del sujeto con su medio, donde integra en su obra la relación de los aspectos cognitivos y afectivos, ya que anteriormente se vieron estas categorías fragmentadas.(16)

Lo expresado anteriormente reafirma que en la atención primaria de salud no se deben analizar los padecimientos de los miembros de la localidad de forma individualizada; es necesario tener en cuenta: el medio social, las vivencias, los sentidos subjetivos y cómo los hábitos poco saludables en ocasiones son socialmente aceptados, para de esta manera implementar programas sanitarios eficaces en las comunidades.

Aportes desde la psicología social comunitaria

La psicología social es una de las teorías dentro del movimiento de la psicología social latinoamericana, derivada de los problemas de la realidad social en la que sus estudios se producen, utiliza críticamente las teorías y metodologías existentes y las enriquece con el quehacer psicosocial.(17) La contribución principal de los referentes teóricos latinoamericanos a la psicología social se refleja en una tradición que se denomina psicología social comunitaria y no psicología comunitaria.(18,19) La psicología social toma a la comunidad no solamente como acción profesional o como ámbito de sus investigaciones, sino como elemento consustancial a la construcción de una forma de subjetividad social que se constituye en su objeto de estudio particular. Es desde esta especificidad que se converge en la delimitación de una teoría sobre estas formaciones subjetivas y en la fundamentación de una praxis.

Para el desarrollo de la psicología social comunitaria en América Latina el camino es propio; se tuvo en cuenta la psicología comunitaria proveniente de Estados Unidos pero se ha planteado construir una psicología comunitaria para las realidades latinoamericanas, las cuales requieren de una reflexión y práctica únicas.(1,3)

El origen de la concepción de psicología comunitaria apareció en los Estados Unidos en la década de los años 60, concretamente en la conferencia de Swanpscott, Massachussetts, en 1965. Surgió como disciplina en el contexto de la psicología clínica y fue una reacción a la forma tradicional de tratar los problemas de salud mental. Ante indicadores sociales disfuncionales de la sociedad norteamericana como son: la pobreza, delincuencia, drogas, marginalidad, entre otros, la alternativa comunitaria se generó como una estrategia de carácter reformista, dirigida a afianzar la estructura de poder con nuevas formas de cambio social controlado. De esta forma se abrió paso a una noción de salud humana más holística, focalizada en la importancia de los factores ambientales, culturales y sociales en su comprensión, así como la necesidad de accionar en estos contextos para la promoción y prevención de enfermedades.

En América Latina, la psicología comunitaria comenzó a desarrollarse en la década de 1970, y a diferencia de Estados Unidos, su origen fue a través de la psicología social. En el año 1979, en el XVII Congreso Iberoamericano de Psicología, se creó el Comité Gestor de la Psicología Comunitaria, en el que fueron publicados diferentes trabajos de intervención. Desde ese momento la psicología social comunitaria comenzó a formar parte de las enseñanzas de la psicología social de la mayor parte de las universidades latinoamericanas. La visión psicosocial latinoamericana partió de la necesidad de estudiar al individuo en su contexto, pero con diferencias de su antecesor norteamericano; este último, es entendido no solo como interacción o como grupo de pertenencia relevante, sino esencialmente como integrante de una determinada formación económica y social, que a la vez, es retroalimentada por sus acciones específicas.(17,18,20,21)

A pesar de la diversidad de autores y sus concepciones epistemológicas, teóricas y metodológicas, en Latinoamérica surgieron aspectos comunes como parte de la identidad propia de estos pueblos que favorecieron la contribución a la psicología social, como fueron: el fuerte compromiso con los sectores más desfavorecidos de la sociedad orientados hacia el cambio social, la implementación de métodos de intervención participativos que impliquen en las personas el propio proceso de cambio, y la búsqueda de soluciones a los problemas y necesidades sociales y sanitarias.

En este sentido, fue fundamental el aporte de la conceptualización marxista sobre la comprensión de las dinámicas sociales y el lugar de la sociedad. El encuentro con este paradigma, desde una visión crítica, se concretó en las vertientes más representativas del pensamiento psicosocial comunitario del continente. Su influencia ha sido reconocida al hablar de la psicología comunitaria, como una psicología social de base materialista dialéctica volcada a trabajos comunitarios,(18) y también al brindar explicación a la conducta social en situaciones de distribución y ejercicio desigual del poder, desde una perspectiva marxista crítica.(3,22)

De igual manera, se considera que el enfoque dialéctico retomado del marxismo, así como su visión histórica de los procesos sociales, es complementado dentro del pensamiento social comunitario latinoamericano con aquellas perspectivas teóricas como la fenomenología y el construccionismo social, que hablan de un actor social activo, hacedor de sus propias realidades.

Si la consideración de lo histórico-social delimitó el detonante para una psicología social comunitaria latinoamericana, que demandaba una reelaboración de su objeto de estudio, puede considerarse que la inclusión de las particularidades que caracterizan el proceso de inserción social humana, en las condiciones singulares de la región, representó un enfoque que redimensiona en esta óptica a los procesos subjetivos que la mediatizan. En tal análisis no queda ausente el carácter determinante de la sociedad, en su interacción con complejos procesos mediatizadores.(3)

La construcción de la subjetividad es la construcción del sujeto. No es la resultante de una cadena de determinaciones internas y externas. La totalidad no se puede desconocer, pero lo social no es solo una limitante. Dialécticamente, en sus diferentes niveles de expresión, el individuo tiene la posibilidad de proyectarse a sí mismo en diferentes instancias y momentos de su propia historia, consciente de los problemas sociales y de salud que le aquejan. La concepción determinada del hombre que vive en una realidad que ciertamente él no escogió, pero en la cual también es actor, no necesariamente desdibuja esta última potencialidad, ni la de los lugares y procesos donde tal condición puede realizarse.(3,22)

En la obra de Silvia Lane se encuentran aportes considerables a la psicología social comunitaria. Esta autora asumió la necesidad de integrar a la definición del campo de estudio de la psicología social, el carácter determinante de las fuerzas socio-históricas que constituyen a la persona como elemento activo de esta interrelación, así lo expresó: «la recuperación del individuo en la intersección de su historia con la historia de su sociedad»,(19) y afianzó el carácter activo y productor del hombre de su propio devenir histórico. En su obra ofreció un enfoque positivista que trasciende para ubicarse desde una perspectiva integradora de totalidad histórica concreta.

La concepción epistemológica que le sirve de base, fue tomada del materialismo histórico y de la lógica dialéctica, conocimiento que debe dar cuenta de la realidad social y de la cotidianeidad de cada individuo, para permitir una intervención efectiva en las redes sociales que le definen. Las categorías de ideología, comunicación y lenguaje, son referentes explicativos en este modelo conceptual de la subjetividad, entendida en tales dimensiones. Sin embargo, Lane llama la atención hacia el hecho de generar procesos desideologizadores y concientizadores en el marco de una práctica concreta; para ello, avala el principio de la unidad de la conciencia y la actividad de la teoría de Leontiev.

El objetivo de captar la expresión de lo ideológico a nivel individual está presente en Silvia Lane, para lo que considera el análisis del discurso del sujeto como elemento transmisor de las representaciones del mundo en que vive.(3,19,22) Fundamenta sus ideas con la exigencia de unir al campo representacional-cognitivo, el análisis de las vivencias subjetivas de los factores emocionales, lo cual otorga a lo vivencial, el carácter de mediador en el proceso de concientización. Esto constituye el eje de su marco conceptual y de su acción profesional.

Estos principios de sus posiciones teóricas encuentran concreción en el encuadre a nivel grupal, a partir del cual se concibe la acción interventiva en la comunidad. Es importante en la atención primaria de salud pues de esta manera se enfocan congruentemente los problemas sanitarios. La conceptualización del proceso grupal, como mediador entre el individuo y la sociedad, es el marco explicativo de la relación entre estos polos. En la táctica conceptual de Silvia Lane, el grupo, atravesado por sus determinaciones institucionales y poseedor en sí mismo de su propia historia, permite a sus miembros asumir diferentes papeles, donde se condensa la historia individual de cada cual.(3)

La participación, entendida como la asunción de diferentes responsabilidades, permite analizar en qué medida son preexistentes al grupo y definidos ideológicamente desde afuera, con la función implícita de reproducir las relaciones sociales imperantes y obstaculizar el develamiento de lo contradictorio.(19) Dichas contradicciones facilitarían en el proceso grupal la desideologización y la acción de intervención que se reflejan en los programas de promoción de salud efectivos en las comunidades cubanas.

En el modelo de Lane, el papel del coordinador interventor es un observador a disposición del grupo, para hacer sus análisis en calidad de un participante, acción que puede desempeñar favorablemente en el equipo básico de salud y en el área de su consultorio médico. El contenido de estos análisis llevaría al grupo hacia un autoanálisis indicador de la condición de grupo sujeto. En esta consideración, se propicia el establecimiento de un conocimiento común al interior del grupo, lo que posibilita la autoreflexión e implica la restauración de la subjetividad individual, el sentido de identidad que lleva a comprender las emociones, afectos y representaciones propias.(23,24)

Por tal motivo, la perspectiva comunitaria encuentra en los grupos espacios socializadores y la posibilidad de ser utilizados para fines diagnósticos e interventivos. La autora busca desde este encuadre, y a partir de la pluripertenencia grupal del individuo, la lectura que tiende a integrar el análisis estructural con lo psicológico particular. Esta es una contribución importante de su teoría.(3)

Sin embargo, no se encontró una reflexión específica y una conceptualización acerca de las categorías esenciales de la disciplina de la comunidad, esta quedó (según el juicio de María de los Ángeles Tovar) un tanto diluida en las dinámicas de los grupos que forman parte de su estructura. La comunidad ha sido un fructífero escenario de estos desarrollos, entendida como lugar y proceso, como ámbito y encuadre interventivo, como momento de enclave de estas determinaciones estructurales y como espacio de construcción de un sujeto, que es concebido esencialmente como sujeto ideológico, alienado o no, que problematiza su realidad o no, esto es, como sujeto histórico.(3,4)

Los marcos conceptuales expuestos realizan aportes significativos a la psicología social comunitaria desde una orientación social marxista, donde sobresale el reflejo y análisis de cuestiones ideológicas, políticas, culturales y sanitarias. Además, se refleja la necesidad de considerar la historicidad del comportamiento social y la influencia que reviste en la atención primaria de salud en Cuba y el bienestar biopsicosocial.

La psicología social comunitaria y su objeto de estudio

Barredo planteó que desde la psicología de los pueblos se podían encontrar las figuras de Martín-Baró y el Che, quienes dieron su vida en defensa de sus ideas emancipadoras y de la libertad. En este sentido, declaró que es un hecho que el Che no hablaba de ciencias psicológicas, ni teorías psicológicas; pero si hablaba de psicología de los pueblos, y en particular, de la psicología de los cubanos, antes y después de la Revolución. Eso se puede observar en el uso sistemático de categorías como: espiritualidad, moral, valores, virtudes, actitudes, costumbres, voluntad y acción humana.(25)

La psicología social comunitaria no puede desligarse de la realidad en que viven millones de seres humanos, debe ponerse al servicio de los proyectos de cambio, perseguir el bienestar humano e influir en mejorar la salud pública. En Cuba, comienza un desarrollo conceptual de la psicología social comunitaria, donde emerge un enfoque renovado, atemperado a una lectura creativa del marxismo, pero abierto a otros aportes del pensamiento psicológico contemporáneo, y por supuesto, en consonancia con las complejas realidades de la sociedad cubana en ese contexto.

En la psicología social comunitaria que se construye de esta forma en particular, se amalgaman las condiciones que permiten caminar más allá de la diversidad de influencias que ha recibido y asimilado, para de esta manera dotarla de potencialidades teóricas y metodológicas que se reviertan en un aporte a la psicología social.(26)

Con un marco conceptual creativo, que resignifica principios marxistas, Fernando González-Rey presentó una propuesta en relación al objeto de estudio de la psicología social, de cuyos presupuestos se derivó una conceptualización para la psicología social comunitaria. Este autor refiere que una de las tareas específicas de la psicología social marxista, es el desarrollo de una teoría de la subjetividad configurada socio-históricamente, donde lo social deviene subjetividad en la historia de los individuos y de las diferentes agrupaciones sociales donde se expresa su existencia.(16)

La integración de lo social y lo individual es posible solo en términos de la constitución de la subjetividad, que es un proceso cultural, histórico y social, que integra las dimensiones social e individual en diferentes niveles de configuración subjetiva, desde la personalidad hasta las diferentes formas de constitución de la subjetividad social.(26)

Para la salud pública cubana es importante tener en cuenta las consideraciones de González-Rey sobre la subjetividad social, ya que representa una herramienta teórica en la atención primaria de salud en la búsqueda de la emancipación y el bienestar humano. La subjetividad social representa las producciones subjetivas que caracterizan los diferentes espacios sociales, en las cuales transitan producciones simbólicas y sentidos subjetivos procedentes de otros espacios de la vida social, los que de forma simultánea se expresan en los discursos y sistemas simbólicos sobre los que se organizan las experiencias compartidas al interior de la vida social.(12,14,15)

La subjetividad social es una categoría orientada a la construcción teórica de los procesos subjetivos que caracterizan la constitución de los diferentes niveles de la vida social, los cuales se relacionan entre sí en la compleja red constitutiva de lo social. Estas unidades subjetivas del desarrollo cambian a lo largo de la vida del sujeto, a pesar de que también pueden tener una gran estabilidad. Una personalidad puede tener en cada uno de los diferentes momentos de su desarrollo histórico, varias unidades subjetivas del desarrollo, las que se interpenetran recíprocamente y definen un espectro amplio de procesos de subjetivación.(12,14,15,26)

La subjetividad social es la manera en que se integran sentidos y configuraciones subjetivas de diferentes espacios sociales donde forman un verdadero sistema en cada espacio social concreto, como: la familia, la escuela o el grupo informal.(16) La psicología social comunitaria se nutre de estas consideraciones y contribuye a construir una teoría sobre una de esas formas de subjetividad social específica, aquella que se conforma en ese interior, en ese espacio social también específico que es la comunidad.

De esta forma, se propone que el campo de la psicología social comunitaria estaría dado por «el estudio de la subjetividad social que se genera y desarrolla en el nivel de inserción social concreto que la comunidad constituye; lo que se traduciría en estudiar a esta unidad social a partir del sentido psicológico que esta reviste para los individuos y grupos que lo conforman».(2,22)

Asumir la comunidad como un grupo social permite apreciarla como mediadora de procesos sociales e individuales, que se constituyen en espacios socializadores, aspectos importantes a tener en cuenta en la atención primaria de salud.

Por tal motivo, es imprescindible entender la comunidad como: grupo social que comparte un espacio donde la participación y la cooperación de sus miembros posibilitan la elección consciente de proyectos de transformación dirigidos a la solución gradual y progresiva de contradicciones potenciadoras de autodesarrollo.(4)

La acción comunitaria es una estrategia social que se centra en la movilización de las personas y sus potencialidades individuales, colectivas e institucionales para el logro de mejores condiciones de vida. En otros términos, supone el redescubrimiento y la puesta en acto entre las personas de sus capacidades para cooperar y solucionar problemas desde la óptica del compromiso colectivo, con el protagonismo de los individuos mediados por objetivos comunitarios. La acción comunitaria implica interesarse por los otros, compartir el propio destino y actuar junto a los demás, en la línea de situar la propia existencia en una red de interdependencias donde la vida buena solo es y puede ser en comunidad.(22)

Esta definición sustantiva estaría inconclusa si no aportara elementos para comprender las bases que guían la acción interventiva-transformadora. A partir de las consideraciones presentadas «esta práctica vendría dada por la finalidad de introducir cambios dirigidos a desarrollar la capacidad (en los individuos y grupos que a la comunidad constituyen) de orientación intencionada hacia objetivos definidos por sus propios intereses, los que, en una fase madura de su desarrollo, deben realizarse en un proyecto y acción consecuentes».(2,22,26)

La fundamentación y discusión de la propuesta conceptual alrededor del objeto de estudio de la psicología social comunitaria, refleja un modelo teórico abierto, al que se integran sus categorías esenciales y con el que se articulan los presupuestos metodológicos que la forman, así como los referentes de orden interventivo.(3,27,28,29)

 

CONCLUSIONES

El análisis de la psicología social comunitaria debe ser abierto a los diferentes aportes de las ciencias médicas y sociales contemporáneas, en consonancia con las complejas realidades de la sociedad cubana en el contexto actual. De esta manera, la visión marxista en la atención primaria de salud es aplicable al estudio de la subjetividad social. Durante esta revisión bibliográfica se analizaron los aportes más significativos de diferentes autores sobre el término psicología social comunitaria y su objeto de estudio: la subjetividad social, planteado por Fernando González-Rey. Estas consideraciones sobre la psicología social comunitaria permitieron mostrar consideraciones en el trabajo interventivo en la comunidad, y posibilitaron suscitar investigaciones sobre diferentes problemáticas de la salud pública. Se utilizaron los aportes del enfoque histórico cultural, para que en la atención primaria de salud se puedan dar respuesta a problemas sociales y sanitarios con efectividad, y promover conductas saludables en la prevención de enfermedades y en la educación para la salud.

 

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Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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